Les voy a contar, señores,
un caso muy singular
le ocurrió a Pablo Chicote
por ponerse a trabajar.
Víctor fue de vacaciones
para el sur a descansar,
dejó a Pablo en El Rincón
de gerente pa’ mandar.
Con una chavala nueva
se tenía que apañar,
como aun llevaba poco
la tenía que enseñar.
Llegaron unos ingleses
con ganas de descansar,
y ella les dio una llave
sin saber ni preguntar.
Ella entregó una llave
que no era la original,
era una copia que usaban
el servicio pa’ limpiar.
Llegó luego otra pareja
se querían hospedar,
le preguntaron a Pablo
y les dio la original.
Subieron para el hotel
y la puerta pudo abrir,
pero al entrar en el cuarto
no sabían qué decir.
Los ingleses muy contentos
no pensaban en dormir,
estaban tan ocupados
que ni les vieron venir.
Pablo quedó colorado
sin saber qué contestar,
menuda noche le dieron,
la acababa de liar.
«Hoja de reclamaciones,
me tiene que dar usted»,
Pablo no los entendía,
no hablaba bien en inglés.
Una patrulla de guardias
tuvieron que intervenir,
esa fue la solución:
le pudieron traducir.
Desde entonces por el pueblo
no se deja de contar
que si vas por El Rincón,
mejor llama antes de entrar.
Yo con esto me despido,
no les quiero molestar,
lo que me han dicho en el pueblo
les he venido a contar.
